martes, 29 de julio de 2014

EL BUEN SAMARITANO

Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: <<Maestro, ¿Qué debo hacer para conseguir la vida eterna?>> Jesús le dijo: <<¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?>> El hombre contestó: <<Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.>> Jesús le dijo: <<¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.>> El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: <<¿Y quién es mi prójimo?>>

Jesús empezó a decir: <<Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto.
Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vio, tomó el otro lado y siguió. Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, tomó el otro lado y pasó de largo.>>

Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio; pero éste se compadeció de él. Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: <<Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.>>

Jesús entonces le preguntó: <<Según tu parecer, ¿cuál de estos tres fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?>> El maestro de la Ley contestó: <<El que se mostró compasivo con él.>> Y Jesús le dijo: <<Vete y haz tú lo mismo.>>





ADAPTACIÓN
FUENTE

lunes, 28 de julio de 2014

Foreigner - Waiting for a Girl Like You [Lyrics]




"Caballito de Acero".

Son las seis y treinta de la mañana de uno de los días de fin de semana, o inclusive de algún día feriado y la alarma nos indica que es hora de levantarse con todo el sigilo del caso pues, algún miembro de la familia continuará durmiendo por lo menos unas dos horas más. Acto seguido procedemos a buscar un traje especial de esos que llenan de admiración solo de verlos y ni se diga de llevarlos puestos ya que, la sola imagen que proyecta inunda el entorno de protección elevando el ego y la felicidad interior de quienes hemos tenido la suerte de usarlo.
Una vez terminado el proceso de vestimenta, derivamos a alistar a nuestro caballito de acero haciendo una revisión exhaustiva teniendo la precaución de que todo se encuentre en orden y que dicho instrumento no cuente con inconveniente alguno para que nos permita una vez más llevarnos a un mundo lleno de adrenalina y aventura.
Acto seguido protegemos nuestra cabeza colocándonos un casco que nos aísla completamente del mundo exterior, le damos volumen a nuestro aparato electrónico y los audífonos colaboran para que esta abstracción tome más fuerza y nos lleve a un viaje de simbiosis única entre el jinete y su instrumento mágico. Realizamos un viaje relativamente corto con emoción y ansias hasta llegar a encontrarnos con algún grupo de amigos que sin dudar, vive condiciones muy similares a las descritas y que permiten que esta experiencia se la pueda realizar en camaradería y apoyo mutuo.
Luego de una breve explicación de la ruta a seguir, podemos escuchar como todo el equipo en un solo rugido inicia la aventura tan esperada y planificada inclusive con varios días de anticipación. Basta con poner los dos pies en los estribos para que automáticamente nos desconectemos del entorno y armemos una conexión única entre máquina y hombre, tipo de las que podíamos observar en alguna película cuando, el llanero entablaba conexión sensorial con su Direhorse formando un solo cuerpo sólido e inseparable.
Ni que hablar de las experiencias vividas en el trayecto recorrido, y es que el fin no es el punto más lejano del trazado, el verdadero contenido de la experiencia se lo experimenta durante toda la travesía recorrida hasta llegar a algún punto específico determinado, aquí no cuenta el a dónde vamos, sino el por dónde nos fuimos.
De vez en cuando podemos levantar el visor del casco para sentir cómo vamos flotando por el ambiente con el viento pegándonos directamente en la cara, sensación que nos recuerda que estamos aún vivos y que experiencias como las únicas e indescriptibles están al alcance de cualquier persona que se decida a formar parte de estas exquisitas actividades.
La relación humano y máquina ha permitido que las personas podamos descubrir lugares insospechados, encontrar camaradería con perfectos desconocidos, casi de seguro que ha liberado del estrés laboral, o simplemente nos permitió experimentar una vez más la fantástica e indescriptible sensación de haber vivido una vez más una aventura espectacular. Más, de vez en cuando, por situaciones que posiblemente no queríamos que se presenten, debemos decir adiós caballito de acero, esperando volvernos a encontrar en un futuro muy cercano.

Marco Piedra.

domingo, 25 de noviembre de 2012


El haber escuchado la publicidad del concierto de Aventura en Súper 9’49 resultó aberrante para algunos oyentes. Se preguntan ¿cómo puede ser posible que se emita en una radio que nunca ha difundido ni difundirá bachatas? Y, créanme, yo también me he preguntado lo mismo. ¿Novelería o gustos alternativos de los oyentes?
Los reyes de la bachata rondarán por los treinta años y, según el anuncio, será “por última vez en Cuenca”. ¿Se van a morir o a convertir en monjes tibetanos? Marketing para cándidos. Lo último que harán será dejar de contar billetes que vengan de las disqueras y de sus shows.
Confieso que cuando tomo alguno que otro taxi, camino frente a una tienda de cds piratas o llevo el carro a alguna mecánica, la música que generalmente ahí suena me parece un karma por mis malas acciones o pensamientos, un castigo terrenal a mis oídos. ¿Se imaginan a OK Computer en esos sitios? Eso ocurrirá solo en el cielo.
Lo que no había asociado a mi entendimiento era que los abanderados de mi punición son los que se presentarán en Cuenca el 8 de mayo. Y me sigo preguntando ¿cómo una música de tan bajo nivel artístico gusta a gente de no creer?
Dirán que hay que respetar los gustos de los demás, de esta sociedad que mira “Mi Recinto” o “Las Muñecas de la Mafia”, que idolatra al impresentable de Armando Paredes y sus travesuras psicópatas. Tienen razón: es la música que nos merecemos y hay que tolerarla. Al igual que hay que respetar a aquellas personas que rechazan el rock o alguna de sus corrientes.
La tolerancia es una de las virtudes más difíciles de alcanzar. Y esta es una prueba para todos a los que no nos gusta Aventura.

Jorge Piedra.